Una de las cosas que más sorprende a las personas que empiezan a trabajar conmigo al conectar con el silencio es, la cantidad de ruido que sienten en su cabeza, el ruido mental. Más o menos hemos interiorizado que para estar bien físicamente, hacer ejercicio es innegociable.
Una de las cosas que más sorprende a las personas que empiezan a trabajar conmigo al conectar con el silencio es, la cantidad de ruido que sienten en su cabeza, el ruido mental. Más o menos hemos interiorizado que para estar bien físicamente, hacer ejercicio es innegociable.
Otra cosa muy diferente es qué hacemos con nuestra mente. Nadie nos enseñó a mirar dentro y, por tanto, nos cuesta manejarnos a nivel mental y emocional.
Además, solemos desconocer que el lenguaje construye nuestra realidad y pocas veces somos conscientes de cómo lo usamos o lo hacemos torpemente.
Hoy te cuento cómo puedes a prender a comunicarte de forma más empática y efectiva, contigo mismo y con los demás.
La clave de la comunicación efectiva: entrenar tu mente
Pues bien, entrenar tu mente es la clave para bajar la cantidad de ruido mental que tienes y, lo sepas o no, ese ruido ayuda muy poco a tu equilibrio mental y emocional.
Por ello, enfocarte en lo que te ayuda y bajar el volumen a esos pensamientos negativos y repetitivos es muy necesario. En pocas palabras, necesitas como primer paso darte cuenta. Así que aquí te dejo…
5 Claves que te ayudarán en el proceso
- Así es, darte cuenta a qué le estás poniendo foco y atención. Piensa por un momento, cómo son tu pensamientos, te ayudarán o te desequilibrarán. Si eres como la mayoría de las personas, un porcentaje elevadísimo de ellos, son negativos y repetitivos, te quitarán energía y te impiden avanzar. ¡Sal de ahí!
- Aprende a educar tu atención a dejar de divagar para estar en el momento presente.
- Conoce cómo funciona tu cuerpo y los químicos que cada situación produce en él para saber qué te beneficia y qué no.
- Enfócate en reencuadrar tus pensamientos de una forma constructiva y positiva.
- Aprende a conocerte, a transitar tus emociones y a aceptarte, por tanto, a cuidarte.
"El lenguaje es el vestido de los pensamientos."
El lenguaje: una realidad de posibilidades o de sufrimiento
Lo creas o no, tu lenguaje expresa lo que piensas, lo que crees y, al final lo que vives. Por tanto, presta
atención a tu lenguaje porque él construye tu realidad. Y esta puede ser de posibilidades y de elecciones o de sufrimiento y de carga.
Es por ello que hoy te invito a que observes tu forma de hablarte, para que tu lenguaje te empodere, sea amable contigo y no drene tu energía.
Fíjate, ¿Te cuentas constantemente que deberías o tendrías que hacer tal o cual cosa? Es más, este lenguaje te carga de responsabilidad y sufrimiento.
Y no solo eso, es como si no tuvieses otras opciones y como si te fuera impuesto. Piénsalo, detrás de los “deberías” o “tendrías” está tu libertad de acción.
Es decir, tienes que trabajar porque has elegido disfrutar de un estilo de vida determinado, tener unos hijos, una casa, etc. Tu elección podría haber sido otra, con sinceridad, hazte cargo y aléjate del victimismo.
Es por ello que, si quieres sentirte mejor, sin culpa y sufrimiento cambia esos términos cotidianos por voy a, quiero o elijo y recupera el poder sobre tu vida.
¿Te comunicas desde el no?
La verdad es que nos solemos centrar en lo que no queremos antes que en lo que queremos. Y esto, lo creas o no, es un problema porque refuerza en tu cerebro lo que no quieres.
Esta es la cuestión, el cerebro evolutivamente aprendió a centrarse en lo negativo para poder anticipar y resolver situaciones de peligro, aprendió a estar alerta.
Sin embargo, hoy ya no estamos en supervivencia, al menos por esta parte del mundo y, sin embargo, el cerebro sigue comportándose de igual manera.
Por consiguiente, educarlo para que colabore con tu bienestar es esencial. Porque el NO, que el cerebro no sabe leer y del que no sabe crear una imagen mental, refuerza todo lo que venga detrás.
- No quiero enfadarme
- No quiero estar nerviosa
- No quiero perder la calma
Así pues, cuando te comuniques internamente, piensa si te estás enfocando en lo que quieres o en lo que temes y reconduce tus pensamientos y tu lenguaje. Invita a tus pensamientos, cuando te des cuenta a eliminar el NO y reemplazarlo por ‘Quiero’
- Quiero estar de buen humor
- Quiero expresarme con calma
- Quiero estar tranquila
Hablar con absolutos rigidiza tu comunicación
Además, este lenguaje manifiesta un pensamiento negativo, rígido y subjetivo.
Y no solo eso, los términos absolutos como todo/nada – nunca/siempre – nadie – solo etc. restringen nuestra realidad y cargan negativamente nuestra vida.
Si te das cuenta, estos términos deforman los hechos y generan emociones intensas que ensucian la comunicación interpersonal. Por ejemplo, si dices:
- Nunca recoges la cocina
- Todas las mujeres/hombre
- Nadie me comprende
- Siempre llegas tarde
¿Podrías asegurar que esto es así todas las veces?
Por el contrario, te invito a que cambies ese punto de vista por algo más empático, puesto que alguna vez habrá recogido la cocina, imagino que no conoces a todos los hombres/mujeres, que seguramente alguien te suele comprender y que esa persona también llegará alguna vez a tiempo.
Es más, puedes mostrar tu malestar o tu desacuerdo sin dañar la relación, si aprendes y construyes una comunicación más empática, será más efectiva.
“La empatía requiere tiempo, la eficiencia es para las cosas, no para la gente”.
Comunicación empática, comunicación efectiva y déjate de «peros»
Y, por último, si quieres tener una comunicación positiva deja de usar en tu comunicación la palabra ‘pero’.
Claro está, cuando realmente quieras expresar algo con lo que no estás de acuerdo, algún pero real, úsalo sin problemas.
Ponte en situación, quizá estás dando un feedback a una persona o incluso quieras contarle algo para que pueda hacer una mejora. Es más, acabas de decirle un montón de cosas buenas y, surge el temido PERO.
Verás, cuando lo haces, estás quitando valor a su discurso que, consciente o inconscientemente, lo va a percibir y va a reaccionar en consecuencia. Estás minimizando lo que hace o lo que siente y ese ‘pero’ va a enturbiar aquello que quieras poner en valor.
Por ello, te sugiero que hagas un cambio y busques sustituir ese PERO por un ‘Y’.
Por ejemplo: “Has hecho un excelente informe y te propongo que además incluyas esta otra parte que dará más claridad, si te parece”.
Es decir, recojas su parte Y la tuya. Verás que la situación resultante es muy diferente.
Si te das cuenta, añades un plus de empatía a la comunicación, valoras a la otra persona y logras mantener una comunicación más positiva en tu relación laboral o personal.
En conclusión
Tu forma de comunicarte interna y externamente condiciona tu vida. Ser empático te da la oportunidad de decir lo que sientes sin desatender lo que siente la otra persona. Mejora tus relaciones y hace que no pierdas tus energía tratando de comunicarte.
Es por ello que borrar de tu vocabulario algunos términos te ayudará mucho a conseguirlo, solo tienes que poner foco y atención a tu comunicación cotidiana. Además, te ayudará a mantener a raya el estrés laboral y a mejorar tu entorno personal. Como coach de estrés laboral, te ayudo a mejorar tu comunicación.
¿Dónde puedes encontrarme y obtener más información?
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