La historia de una mariposa: su R-evolución

Cuando mis hijos eran pequeños me gustaba crear historias para contarles justo antes de ir a dormir. Me gustaban las historias con mensaje potente, que apoyaran los valores que les quería transmitir: confianza, seguridad, pertenencia, alegría, valor, fuerza…

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Hoy te traigo la historia de una mariposa.

Me gustan las historias.

Bueno creo que como a todos nosotros. Me apasiona inventarlas, contarlas y también escucharlas de otros.

Cuando mis hijos eran pequeños me gustaba crear historias para contarles justo antes de ir a dormir. Me gustaban las historias con mensaje potente, que apoyaran los valores que les quería transmitir: confianza, seguridad, pertenencia, alegría, valor, fuerza…

Las historias nos conectan con las emociones y los sentimientos al vernos reflejados en las vivencias de otros y de ahí su magia. Nos trasladan a un tiempo lejano, cuando la gente se reunía en torno a un fuego. Hacen que nos sintamos parte del grupo y borran esa aparente separación que a veces podemos llegar a sentir y que tanto nos hace sufrir.

Hoy te traigo la historia de una mariposa, pero antes, me gustaría compartirte una reflexión: ¿escuchamos cuando nos hablan o nos preparamos para responder?

Tendrás que confiar en tu poder personal para hacer crecer tus alas

Cuando alguien cuenta una historia solo escuchamos, no esperamos nada más. Solo la recibimos y la tratamos de integrar. Sin embargo, cuando alguien nos habla, generalmente estamos haciendo nuestras propias reflexiones para contestar después. Perdiéndonos ese tiempo de escucha y la conexión profunda con la persona.

Si descuidamos esa escucha activa, verdadera y profunda tal vez reaccionemos en vez de responder con calma. Y no demos tiempo a que las cosas sucedan sin precipitarlas.

Así que, si me lo permites, te contaré la historia de una mariposa que leí recientemente:

Un día de primavera, un hombre descansaba tranquilamente al borde del camino bajo un árbol.

Mirando la naturaleza que le rodeaba, observó cómo la oruga de una crisálida intentaba abrirse paso a través de una pequeña abertura aparecida en el capullo.

Estuvo largo rato contemplando cómo la mariposa iba esforzándose hasta que, de repente pareció detenerse. Tal vez la mariposa –pensó aquel hombre- había llegado al límite de sus fuerzas y no conseguiría ir más lejos.

Así que, decidido a ayudarla, cogió unas tijeras de su mochila y ensanchó el orificio del capullo. La mariposa, de esta forma, salió fácilmente.

Su cuerpo estaba blanquecino, era pequeño y tenía las alas aplastadas.

El hombre, preocupado, continuó observándola esperando que, en cualquier momento, la mariposa abriera sus alas, las estirara y echara a volar. Pero pasó el tiempo y nada de eso ocurrió.

La mariposa nunca voló, y las pocas horas que sobrevivió las pasó arrastrando lastimosamente su cuerpo débil y sus alas encogidas hasta que, finalmente, murió.

La historia de una mariposa contenido

Si quieres volar tendrás que hacer fuertes tus alas y ese es un camino que nadie puede recorrer por ti.

El hombre actuó con la mejor de sus intenciones, con voluntad de ayudar y evitar sufrimiento a la mariposa.

No comprendió que el aparente esfuerzo de aquel insecto para abrirse camino a través del capullo, era un paso absolutamente vital y necesario para su supervivencia. Era precisamente la manera que la naturaleza había dispuesto para que la circulación de su cuerpo llegara a las alas y estuviera lista para volar una vez hubiera salido al exterior.

Cada cual tiene su camino y este requiere un tiempo y un espacio único. A veces hay que parar para recobrar fuerzas, para integrar lo aprendido y continuar con el proceso.

Los retos que encontramos en el camino son peldaños para nuestro crecimiento. Podemos verlo como impedimentos o barreras y también como parte de nuestro aprendizaje de vida.

Cada uno tiene su tiempo y este proceso no se puede ni debe acelerar.

De ahí la importancia de la observación y la escucha.

Al escuchar profundamente podremos saber si la persona nos está pidiendo ayuda o simplemente necesita hablar para colocar sus pensamientos.

En muchas ocasiones nuestro trabajo es solamente ofrecer empatía a la persona para que se pueda llegar a
abrir.

  • ¿Confías en proceso y en el aprendizaje que la vida te trae, con la esperanza de que es lo que tiene que ser? ¿Te revelas? ¿Lo niegas?
  • ¿Lo intentas manipular, a veces, con la mejor intención?

¿Cómo permites el cambio, la transformación y la evolución en tu vida?

Escúchate y confía en tu proceso. Permite que suceda sin frenarlo, sin acelerarlo. Date tu tiempo. Recuerda la historia de la mariposa.

“La mariposa no cuenta meses sino momentos y tiene tiempo suficiente”

Si te apetece déjame tu comentario, me encantará leerte.

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The European languages are members of the same family. Their separate existence is a myth. For science, music, sport, etc, Europe uses the same vocabulary. The languages only differ in their grammar, their pronunciation and their most common words. Everyone realizes why a new common language would be desirable.

The new common language will be more simple and regular than the existing European languages. It will be as simple as Occidental; in fact, it will be Occidental. To an English person, it will seem like simplified English, as a skeptical Cambridge friend of mine told me what Occidental is. The European languages are members.

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