Procrastinar: El mensaje oculto

En nuestra sociedad del hacer continuo, del producir cada vez más, del correr sin cesar, combatir la procrastinación parece ser de vital importancia.

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En nuestra sociedad del hacer continuo, del producir cada vez más, del correr sin cesar, combatir la procrastinación parece ser de vital importancia.

¿Te has parado a pensar en su verdadero mensaje?

Hoy analizamos qué es procrastinar, qué nos hace sentir y el mensaje que puede llevar oculto.

¿Ya y qué es eso de procrastinar?

Pues bien, etimológicamente procrastinar significa postergar, posponer, dejar para mañana. Y al mismo tiempo significa hacer algo en contra de nuestra voluntad interna.

¿Recuerdas ese refrán machacante de “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy? Pues lo creas o no, puede que no sea tan bueno como nos contaron.

Dicho esto, está muy bien cumplir objetivos y resolver tareas, sin duda, claro que sí.

Aunque a veces, en realidad, ese enfoque te puede llevarte a la ansiedad. Y a querer anticipar tareas en principio, para estar más relajado y avanzar, que te agota y desgasta en la práctica.

En cualquier caso, has de saber que cuando hay una tarea por hacer y no la llevas a cabo, eso te va a producir malestar.

Procrastinar y la gestión del tiempo

Como sabes, solemos considerar que procrastinar tiene que ver con una mala gestión del tiempo. Sin embargo, como vamos a ver, procrastinar tiene más que ver con la regulación de las emociones que con la productividad.

Verás, al procrastinar eres consciente de que evades la tarea sabiendo que eso tendrá consecuencias negativas.

Y aun así lo haces, lo hacemos todos…

Si te das cuenta, esto es algo irracional que genera estados de ánimo y emociones intensas.

En realidad, este círculo vicioso se desata ante la incapacidad de manejar las emociones negativas que nos produce la tarea.

Así que postergar tiene que ver con la gestión emocional

Pues bien, como sabes, el cerebro huye del dolor y busca compulsivamente el placer, por ello, ante esta situación prioriza el beneficio a corto plazo en detrimento del largo plazo. Procrastina.

Es como estamos diseñados.

Y no solo eso, el refuerzo que se produce al evitar el dolor o al conseguir el placer inmediato origina el círculo vicioso, postergas la tarea para sentirte bien y al sentirte sin esa carga, terminas repitiendo ese comportamiento. Pero, ¿Por qué?

Por qué procrastinamos

Dicho esto, lo cierto es que suele haber tres razones fundamentales para procrastinar:

  1. La tarea que postergas es algo impuesto y lo percibes como una obligación, no como un reto que quieres afrontar.
  2. Eres perfeccionista y te sientes poco motivado. Y tú eres de los que o hacen las cosas bien o no las hacen.
  3. Te fijas fijas objetivos poco realistas y entonces te asaltan inseguridades o miedos.
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Y aquí aparece la estrella: La autoexigencia

Lo creas o no, generalmente personas que tienden a procrastinar, curiosamente, son también autoexigentes en algún área de su vida.

  • Pueden serlo en la limpieza y el orden.
  • En la necesidad de agradar y no fallar.
  • Ser exitoso para obtener reconocimiento externo.
  • Tener una buena imagen física, como profesional, etc.

¿Cuáles son las consecuencias?

En otras palabras, ese círculo vicioso se puede convertir en un hábito crónico, que tendrá efectos en la gestión de tu tiempo y en la productividad y al mismo tiempo en la salud mental, física y emocional.

Y no solo eso, generando estrés crónico, ansiedad, angustia, malestar emocional y pensamientos rumiantes… Que, sin duda, tendrán su correlato físico cuando se somaticen, causando enfermedades crónicas como la hipertensión y problemas cardiovasculares, etc.

Además, has de saber que cuando estás en estrés, ante una tarea que te hace sentir inseguro o ansioso, eres menos capaz de tomar buenas decisiones.

Puesto que, aunque no lo creas, tu cerebro percibe la tarea como una amenaza real que atenta contra tu bienestar. Por tanto, intentará obtener ese beneficio inmediato y postergarla.

Esta es la cuestión, estás trabajando con tu cerebro más primitivo y, ahora siente que estás en peligro.

Procrastinar: también tiene beneficios

Procrastinar también tiene un lado más amable.

Ten en cuenta que a veces verás que puedes procrastinar sin perder del todo el tiempo.

Porque, escucha esto, quizá al postergar una determinada tarea, sientas la necesidad de empezar otra menos relevante. Y lo haces con mucha motivación.

Por lo que te lleva, por ejemplo, a adelantar tareas.

Aunque, piénsalo, quizá has hecho cosas que no tenías previsto y aunque has adelantado, la verdad es que lo has hecho en cosas menos relevantes para ti.

Y no solo eso, luego puede que esto te genere estrés.

Por eso llegamos a este punto, para y hazte alguna pregunta

¿Para qué procrastinas? ¿Piensa realmente qué te está queriendo decir tu mente? ¿Te ocurre con frecuencia? Quizá te está hablando de tus prioridades, ¿Las estás teniendo en cuenta?

¿Y entonces, qué puedes hacer para no procrastinar?

Aquí te dejo 8 claves que espero que te ayuden.

  1. Aprende a priorizar.
    Tal vez tienes una lista de urgentes e importantes y al final apagas fuegos urgentes hasta que lo importante, pasa también al lado de lo urgente.
  2. Piensa si tus objetivos son realistas.
    Date cuenta si tus objetivos son realistas o tu mente procrastinando te protege en realidad de la sobreocupación.
  3. Aprende a delegar.
    Piénsalo, no puedes con todo y lo sabes. Pide ayuda si lo necesitas
  4. Aprende a decir NO.
    ¿Y si decides no hacer algo que te angustia?
    Decir No es muy necesario a veces. Decide decir no y eliminar lo que te saca de tu foco y bienestar.
  5. Dimensiona bien tu objetivo.
    Por ejemplo, ves el objetivo como algo muy grande, que no puedes manejar. Pues bien, divídelo en pequeños pasos que te lleven a conseguirlo.
  6. Descansa y disfruta.
    ¡No todo han de ser responsabilidades! Recuerda, date tiempo de descanso, sin olvidarte de disfrutar del proceso. Tu mente estará clara para actuar, sin estrés y agotamiento.
  7. Gestiona tus emociones.
    Y por supuesto, cuidado con el perfeccionismo que te paraliza y con las emociones desagradables de miedo y fracaso. Ante la duda, hazlo con miedo.
  8. Actúa.
    En conclusión, enfócate en actuar, en pasar a la acción. Deja de pelearte con lo que no puedas cambiar, con lo que no está en tu mano y actúa en aquello que sí puedes hacer.
    Ahora bien, si algo se te atraganta, lleva en tu lista mucho tiempo y no encuentras el momento de acometerlo, no te atormentes, táchalo de tu lista. Déjalo ir. Quizá no es el momento y solo está ahí para machacarte. ¡Libérate!

Cómo puedo ayudarte

Tanto si eres empresa o profesional puedo ayudarte.

Hoy te hablo de un programa exprés de 4 sesiones: «Aprende a liderar y liderarte».

Para que aprendas a regular el conflicto que produce vivir en permanente estrés, pongas foco en las habilidades de liderazgo y pases a la acción.

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