Cómo construir una realidad más satisfactoria

Mucho se habla de llevar una vida significativa para mejorar nuestro estado de felicidad. Sin embargo, las competencias que se enseñan en el itinerario educativo, siguen estando marcadas por la formación tradicional…

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Mucho se habla de llevar una vida significativa para mejorar nuestro estado de felicidad. Sin embargo, las competencias que se enseñan en el itinerario educativo, siguen estando marcadas por la formación tradicional, basada en lo mental y el cociente intelectual, potenciando mínimamente el resto de inteligencias.

Esta es la razón por la que, en épocas de permanente cambio como la actual, muchas veces las personas se sienten perdidas, angustiadas y sin herramientas para enfrentarlo.

Como sabes, mi misión es ayudarte a construir una realidad más satisfactoria, con lo que tienes en este momento y proyectar ese objetivo a futuro, para que puedas vivir una vida más plena.

El cerebro, los pensamientos y la felicidad

La verdad es que, nuestro cerebro se centra en lo negativo, en lo que puede salir mal o hacernos sufrir, porque es su objetivo primario: defendernos del exterior y sus peligros.

Es decir, busca tu supervivencia.

Ahora bien, eso trasladado a nuestros días, en que todo es para ayer y la sensación de urgencia es permanente, se vuelve en nuestra contra.

Esto es, el estrés ya no es una función que se activa en momentos puntuales de peligro. Al vivir en ese estado permanente, en vez de una herramienta para defendernos, obtenemos un pasaporte para la enfermedad física y emocional.

Y no solo eso, las competencias emocionales, lo que se ha dado por llamar las habilidades blandas o soft skills, aún pesan muy poco en nuestro sistema educativo.

Así que llegado este momento es bueno que te hagas ciertas preguntas y que observes:

¿En qué te centras?

¿En tus fortalezas?

¿En tus opciones y posibilidades?

¿Cómo es tu diálogo interno, cómo te hablas a ti mismo a ti misma?

¿Te enfocas en el interior o en el exterior?

Por ello, es bueno conocer cómo funciona el cerebro, aprender a reconducir esos pensamientos, sentimientos y emociones para realmente hacer cambios perdurables, que nos lleven a conseguir construir cada día una realidad más satisfactoria.

Cambiar las cosas destructivas que nos decimos a nosotros mismos cuando experimentamos los contratiempos de la vida normales que todos padecemos, es la habilidad central de optimismo”.

Las habilidades blandas o soft skills

Pues pese al término ‘blandas’ son habilidades cada vez más demandadas.

Ten en cuenta que, son todas aquellas habilidades, fortalezas y talentos que despliegas en cualquier tipo de desempeño ya sea personal o profesional. Y, por tanto, facilitan la relación con los demás y por ello tienen que ver con el liderazgo, la comunicación y la negociación.

Más aún, poseer estas habilidades y formar a las personas en estas fortalezas es tan importante que han pasado a llamarse tras la pandemia, Power skills:

Son las habilidades que te harán brillar.

¿Y entonces, habrá también habilidades duras? 

Así es, son todas aquellas que pueden ser cuantificadas y que se aprenden en el ámbito académico y laboral a través de material formativo y de la experiencia. Es decir, lo que aparece en el CV: Idiomas, títulos, certificados, etc.

En consecuencia, cuando se habla de habilidades duras, se hace referencia por ejemplo a habilidades de cálculo, de entornos de informática, Internet y programación, habilidades de redacción y manejo de idiomas.

Es decir, los conocimientos técnicos adquiridos durante la formación y a través de la experiencia. Si bien es cierto que, en este mundo exigente, cada vez más te limitan si no van acompañadas de habilidades emocionales.

Una anécdota que cambió la realidad a Martin Siligman

Verás, ahora quiero compartirte una experiencia reveladora que cuenta Martin Seligman, el padre de la psicología positiva, con su hija pequeña, cuando ella tenía tan sólo cinco años.

Pues bien, Martin trabajaba en el jardín y la niña jugaba en torno a él, cantando y gritando sin parar de moverse y esparciendo las hojas que el padre recogía.

Agobiado por la actitud ruidosa de la niña, no pudo evitar gritarla “Nikki para ya”.

La niña enfadada o asustada se alejó  durante un rato.

Al poco volvió y le dijo a su padre:

“Papá, quiero hablar contigo».

Sí, Nikki.

Papá, ¿Recuerdas cómo era antes? Era una llorona. Lloraba todos los días. Pero un día decidí que dejaría de llorar.

Es lo más difícil que he hecho en mi vida. Ahora, cuando te he oído, he sentido ganas de llorar y gritar y me he contenido.

Así que, si yo puedo dejar de lloriquear, tú puedes dejar de ser un cascarrabias.

Nikki había dado en el clavo con respecto a mi propia vida, explica Seligman.

Era un cascarrabias. Y decidí cambiar.

Aquel día comprendí que educar a mi hija pequeña no consistía en corregir sus defectos y lo que yo consideraba sus errores. Mi objetivo debía ser desarrollar lo bueno que había mostrado, sus fortalezas actuarían de barrera contra sus flaquezas.

Reconocer y desarrollar lo positivo que tenía mi hija, sus virtudes, sus valores. Se trataba sobre todo de desarrollar las motivaciones positivas: la amabilidad, la afectividad, la libertad de elección, el respeto por la vida, la esperanza, la confianza, en una palabra: el Amor.

En efecto, y es que todas estas motivaciones contribuyen a construir una realidad más satisfactoria en las personas.

“No sólo la gente feliz soporta mejor el dolor y toma mejores decisiones de salud y seguridad cuando se ve amenazada, las emociones positivas pueden deshacer las emociones negativas”.

La trampa de la felicidad externa

Del mismo modo, es muy importante no confundir todo lo dicho con términos edulcorados de felicidad. Es felicidad de consumo rápido. Esa demostración permanente de que siempre se está bien, alegre y feliz.

Puesto que, entonces esa búsqueda permanente de felicidad en el exterior, puede provocar justo lo contrario, insatisfacción e infelicidad. En realidad, si lo buscas como una meta, un lugar al que llegar, no llegará.

Lo creas o no, porque ya estás allí, si aprendes a enfocarte en ti y en lo bueno que también tienes.

  • Puede hacer sentir culpable a las personas que, con ánimo bajo, les cuesta tener una actitud optimista y positiva.
  • Generar frustración para ser resiliente ante las dificultades de la vida, al enfocarse en el éxito, tan de moda y que no se cumplan las metas y sentir la carga de ser positivo y necesitar sonreír.
  • Y, por otro lado, la falsa creencia de que hay que evitar a toda costa las emociones complejas y experiencias dolorosas que nos hacen sentir emociones de rabia, tristeza, frustración.
  • Al estar enfocados fuera, la responsabilidad se dirige también fuera y son los demás, los causantes de mi malestar.

Como sabes, la vida trae dificultades y momentos adversos que hay que saber enfrentar. Ser positivos ayuda a superarlo a hacerlo consciente, aunque no va a anular el dolor. A veces un problema no tiene solución y, por tanto, solo ha de ser experimentado y curado. Se necesita aprender a gestionar las emociones y a expresar esa vulnerabilidad. Es decir, tan solo permitirte hacer ese camino.

La trampa de la felicidad externa

Cómo desarrollar las Power Skills

Pues bien, trabajar el autoliderazgo es esencial. Es decir, todos de algún modo lideramos en nuestro entorno.

Es más, e trata de inspirar a otros y ayudarles a conseguir su máximo potencial, no que hagan lo que quieres. Más aún, hoy se busca un equilibrio entre el CV y las habilidades blandas, así que hay un trabajo interno por hacer, tanto si lideras equipos como si te lideras a ti mismo.

Y para ello es esencial desarrollar:

  • Comunicación y escucha activa
  • Liderazgo consciente
  • Planificación y gestión del tiempo
  • Trabajo en equipo
  • Flexibilidad y gestión del cambio
  • Inteligencia emocional
  • Toma de decisiones ante la incertidumbre
  • Innovación
  • Negociación en la que todos puedan ganar

En resumen, construye una realidad más satisfactoria, aceptando el cambio y aprendiendo a gestionar el
mundo emocional y no solo el racional.

“Los hábitos de pesimismo conducen a la depresión, marchitan logro y socavan la salud física. La buena noticia es que el pesimismo se puede desaprender y que con su retirada también se puede ir la depresión, el bajo rendimiento y la mala salud puede ser aliviada”

anto si eres empresa o profesional puedo ayudarte.

Hoy te hablo de mi programa exprés de 4 sesiones: “Cambia tus pensamientos, cambia tu vida”.

Para a que aprendas a cambiar la negatividad del estrés y la sensación de urgencia y peligro continuo que produce por una mayor confianza y aceptación del presente.

¿Dónde puedes encontrarme y obtener más información?

En mi página web https://www.nuriagonzalezcoach.com

Y podéis bajaros una guía gratuita con 20 claves para manejar el estrés en https://www.nuriagonzalezcoach.com/hola

The European languages are members of the same family. Their separate existence is a myth. For science, music, sport, etc, Europe uses the same vocabulary. The languages only differ in their grammar, their pronunciation and their most common words. Everyone realizes why a new common language would be desirable.

The new common language will be more simple and regular than the existing European languages. It will be as simple as Occidental; in fact, it will be Occidental. To an English person, it will seem like simplified English, as a skeptical Cambridge friend of mine told me what Occidental is. The European languages are members.

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